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Uribe-Echevarría era el tapado

Sus posibilidades eran remotas, pero ha sabido estar en su sitio y esperar su oportunidad, que le ha llegado con la grave crisis del club

Josu Urrutia y Alberto Uribe-Echevarría./
Josu Urrutia y Alberto Uribe-Echevarría.
Jon Agiriano
JON AGIRIANO

Como todos los arquetipos que incluyan algo de misterio, siempre es interesante la figura del tapado, del que permanece más o menos oculto, fuera de la primera línea para no desgastarse demasiado con la luz de los focos y poder observar la jugada con perspectiva, hasta que en el último momento aparece por sorpresa y se lleva la victoria. Los tapados son un clásico de todas las competiciones y especialmente de las políticas, donde la estrategia es tan importante. En México, de hecho, se inauguró a finales de los años cincuenta, tras la victoria de Adolfo López Mateos, una etapa política llamada 'el tapadismo', que consistió en que nunca ganaran los dos o tres o principales favoritos a liderar el PRI, es decir, el país, sino otro que había sabido jugar muy bien sus cartas.

 

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