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Galarreta y Lekue tratan de frenar a Camavinga, en una jugada que se saldó con amarilla para el eibarrés.
Valverde reparte minutos entre sus titulares con vistas a la final

Valverde reparte minutos entre sus titulares con vistas a la final

El técnico del Athletic salió con un once reconocible en Madrid, pero luego movió piezas y midió esfuerzos para minimizar los riesgos

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Lunes, 1 de abril 2024, 00:37

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La sombra de la Copa fue excesivamente alargada en el Santiago Bernabéu, donde el Athletic quiso a medias y no pudo. Tampoco el Real Madrid trabajó con la purpurina y la excelencia, aunque le bastó con un doblete de Rodrygo para mandar a la lona a un rival demasiado pendiente del compromiso por el título. Cuesta recordar un encuentro tan de guante blanco entre estos clásicos de la Liga, en el que los bilbaínos se dejaron su habitual intensidad y presión alta en el vestuario incapaces de olvidarse del duelo en La Cartuja. Hasta Ernesto Valverde tiró del cronómetro para repartir minutos, medir esfuerzos y no correr riesgos. Aún así, tuvo que lamentar la temprana lesión muscular de Yeray que mandó al central a la ducha tras apenas 23 minutos de fútbol.

El choque en el coliseo blanco pretendía ser una especie de ensayo general de cara al encuentro frente al Mallorca. Pero no lo fue porque el Athletic jamás pisó el acelerador a fondo ni jugó a tumba abierta como acostumbra precisamente por el condicionante de la final. De entrada, Txingurri compuso un once muy reconocible con unos pocos retoques. Más allá de la baja de Nico Williams y de la anunciada titularidad de Julen Agirrezabala, el técnico rojiblanco solo dejó en el banquillo a Dani Vivian y a Ruiz de Galarreta y puso en su lugar a Yeray y Vesga. Lo malo es que se vio obligado a recurrir al central alavés poco después de arrancar el choque por la lesión del defensa vizcaíno. Tras una jugada con Rodrygo, el de Barakaldo se llevó la mano al abductor y se sentó en el suelo. No pudo seguir. Así que el de Vitoria solo tuvo 23 minutos de tregua porque le tocó salir y emparejarse con su habitual socio Paredes.

Siete habituales

Una ventana estaba gastada y no tardarían en producirse más sustituciones en el bando bilbaíno. Valverde puso de inicio a gente como De Marcos, Prados, Sancet, Guruzeta e Iñaki Williams, entre otros, todos ellos llamados a ser de la partida en La Cartuja. Pues bien, solo este último consumió la hora y media de fútbol en el Bernabéu. En el minuto 57, Txingurri ordenó un triple cambio. Retiró al defensa de Laguardia, al mediocentro navarro y al delantero donostiarra y activó a Yuri, a Ruiz de Galarreta -vio la quinta amarilla y cumplirá el choque de sanción ante el Villarreal- y a Adu Ares, quien se estrenó en el campo madridista. A los dos primeros, también fijos en el esquema del entrenador del Athletic, quiso darles algo de rodaje tras un largo parón por selecciones. Y ahí no acabaron los movimientos de banquillo en un duelo sentenciado por Rodrygo en el 73, cuando rompió a Vivian y batió a Agirrezabala por segunda vez.

Nada más marcar el brasileño, Sancet vio brillar su número en la tablilla del cuarto árbitro. Dejó su sitio a Iker Muniain. Ya estaban hechos los cinco cambios que afectaron de un u otro modo a siete de los titulares habituales de Valverde. A unos les tocó salir en el once y luego descansar -De Marcos, Prados, Sancet y Guruzeta- y a otros salir desde el banquillo y tomar el relevo -Yuri, Vivian y Ruiz de Galarreta-. El técnico rojiblanco tenía perfectamente estudiada la carga a repartir, momentos en los que sacudir el árbol y quiénes serían los protagonistas.

Evidentemente, el Athletic fue al estadio 'merengue' con la intención de pescar puntos porque sigue inmerso en la lucha por la Champions. No los consiguió porque, sencillamente, no lo mereció. Si el Atlético gana esta noche en Villarreal le arrebataría la cuarta plaza y le sacaría dos puntos de ventaja, sin olvidar que los bilbaínos visitarán el Metropolitano el 27 de abril. Pero todo ello será después de La Cartuja, que marca el presente del equipo e impide pensar sin que la final de Copa interfiera en todas las esferas de la vida del club.

Nada más encajar la derrota, todavía sobre el césped del Bernabéu, Beñat Prados reconoció que el Athletic estuvo lejos de su mejor nivel. «Ellos son un equipazo. No hemos estado del todo bien, sobre todo en la primera parte. Se ha notado». El mediocentro sabía de los que hablaba. El equipo solo había rematado una vez y lo hizo flojo Guruzeta a las manos de Lunin en el tiempo añadido. «Nos vamos decepcionados -prosiguió el navarro- porque veníamos a puntuar. Ahora nos queda pensar en la final que tenemos... y a tope», resumió el sentir del vestuario ante la proximidad de la cita con el conjunto bermellón.

También confirmó este sentimiento de lógica abducción copera Iñigo Lekue. «Mentiría si dijera que antes del partido no estábamos pensando en la final. Es una ilusión que se siente y nosotros también la tenemos. En el vestuario somos todos athleticzales, la mayoría de Bilbao y nos gusta que haya esa ilusión», comentó el lateral. Y Vesga lo remató: «Es complicado abstraerse». El partido de Madrid validó todos estos argumentos.

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