La felicidad inunda los balcones de Bizkaia en una muestra de civismo de la afición del Athletic

La felicidad inunda los balcones de Bizkaia en una muestra de civismo de la afición del Athletic

«Gracias por respetar la normativa vigente, gracias por cuidar de todos. Gracias a esto estamos salvando vidas, eskerrik asko», ha agradecido la Policía de Bilbao

Juanma Mallo
JUANMA MALLO

Bizkaia, como no podía ser de otra manera, se ha teñido de rojiblanco. De una forma diferente por la pandemia, la afición ha celebrado el título sin salir de sus casas. Esta vez no tocaba festejar en Pozas. Pero la hora, la noche, no ha sido impedimento para que explosionase una nueva alegría provocada por los leones. Fue en los balcones, los nuevos escenarios públicos desde que estalló la pandemia. De inmediato, en cuanto Gil Manzano ha pitado el final del partido, la fiel hinchada rojiblanca se ha lanzado a sus ventanas para festejar un nuevo título, la tercera Supercopa, ganada este domingo, otra fecha inolvidable, en Sevilla. La felicidad ha surgido en Bilbao, en Barakaldo, en Leioa, en Gatika... Y en otros puntos del mundo en el que un corazón late al ritmo de un equipo que ha tumbado a los dos grandes del fútbol español para volver a abrir sus vitrinas. Marcelino y los jugadores lo han vuelto a hacer. De nuevo. Una sonrisa. Y un ejemplo de civismo al cumplir la hinchada el toque de queda y las normas sanitarias para impedir la expansión del coronavirus, como ha destacado la Policía de Bilbao. «Gracias por respetar la normativa vigente, gracias por cuidar de todos. Gracias a esto estamos salvando vidas, eskerrik asko», ha agradecido en un tuit.

Como si se tratara de la celebración de Año Nuevo, los aficionados han dado rienda suelta a su felicidad de la única manera que permite el toque de queda: en las ventanas y balcones. Si el ritmo y el ambiente de las calles de Bilbao durante toda la jornada no invitaban a pensar la magnitud del acontecimiento que se avecinaba a mil kilómetros, el final del partido ha transformado una ciudad silenciosa en una bulliciosa fiesta nocturna, legal, eso sí. Las llamadas a la prudencia han llegado a los oídos de quienes habitualmente no atienden estos mensajes y la celebración de la Supercopa transcurre en estos momentos dentro de la normalidad. Camisetas rojiblancas y banderas ondenando en medio de la noche desde todas las alturas recordaban que la gesta rojiblanca no pasará desapercibida por una pandemia que impedirá homenajes oficiales, caravanas, gabarra... pero que devolverá la ilusión a una hinchada que ha vivido entre sorprendida y enojada la convulsa campaña de los rojiblancos que estalló hace dos semanas con la destitución de Gaizka Garitano.

Pero todo eso ha quedado atrás. En el olvido. ¡Porque el Athletic es campeón! El mejor. Desde casa, por el cierre de los bares a las ocho de la tarde, desde el sofá, miles de aficionados han seguido el encuentro con tensión, con nervios, con la ilusión propia de una hinchada con ganas de festejar. Y, nada más terminar el encuentro, han ido a por sus prendas rojiblancas para sacarlas en su ventana, en su balcón, para poner el himno a todo volumen y, con sus vecinos, con prudencia, como en aquellos homenajes a los sanitarios, dejarse las manos para aplaudir una nueva gesta de un equipo singular.

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