Williams marca el gol de su vida

El delantero mete un golazo en la primera parte de la prórroga que quedará para siempre en la memoria rojiblanca

Robert Basic
ROBERT BASIC

Iñaki Williams marcó anoche el gol de su vida. No solo por su belleza, ya había hecho otros preciosos, sino porque valió un título. El delantero se inventó una maravilla en la primera parte de la prórroga y elevó al Athletic a los cielos. Ahí todavía sigue el equipo de Marcelino García Toral, dando un paseo, quien en solo unos días insufló otro aire al grupo y convenció a sus hombres de que estaban capacitados para aspirar a algo grande. En apenas 72 horas, las que mediaron entre jueves y domingo, los rojiblancos dejaron en la cuneta al Real Madrid y al Barcelona para levantar la Supercopa. Cinco años después, los bilbaínos volvieron a conseguirlo y además ante el mismo rival, que ni con Messi ni con toda su artillería pudo con el orgullo de su rival.

Williams dijo en la previa de la final que quería llevarse la «copita» a Bilbao. Anoche señalaba la manga derecha de su camiseta, donde había dos Supercopas serigrafiadas. «Ahora vamos a llevar tres», proclamó orgulloso. Su hermano, Nico, marcó el sábado un gol fantástico ante el Arenas. Una buena maniobra en el área y para dentro. Él recogió el guante del pequeño y quitó las telarañas de la escuadra izquierda de la portería defendida por Ter Stegen. ¿Es el gol de su vida? «Por lo que supone para el equipo, sin duda», replicó sereno ante las cámaras de Movistar. Sus compañeros celebraban el triunfo con Villalibre tocando la trompeta, jugador que forzó la prórroga con una diana en el minuto 90, mientras que Williams hablaba con calma de lo que había ocurrido en Sevilla. Calmado por fuera, volcánico por dentro, la bala rojiblanca disparó con munición de verdad para expedir el certificado de defunción al gigante.

Antes de hacerlo, de dejar boquiabiertos a todos en La Cartuja con el misil que supuso el definitivo 2-3, dio una asistencia justo antes del descanso para que De Marcos igualara el tanto inicial de Griezmann. Un bonito centro al corazón del área que cazó el alavés y batió a Ter Stegen. Luego llegó el sufrimiento, el trabajo estajanovista, los golpes y la alegría, que descorchó el propio Williams con un remate que recordará mientras viva. Él y toda la familia rojiblanca, que ya tiene almacenado el recuerdo de la diana en su memoria. Y es para siempre. «Hemos creído en nosotros. Muchas veces todo se resume en corazón y fe», explicó el delantero, quien hizo saltar de sus asientos a sus compañeros y también a miles de aficionados que sufrían a distancia.

Dedicatoria a Garitano

Williams tenía a Araújo subido a la chepa. El central blaugrana hizo un partidazo, casi siempre acertado en sus intervenciones, pero nada pudo hacer ante la inspiración del delantero del Athletic. Ni en la asistencia a De Marcos ni en la pequeña obra de arte que hizo nada más arrancar la prórroga. De hecho, fue Griezmann el que defendió al '9' en el 2-3. El bilbaíno recibió un pase de Muniain, se fue un poco del francés, quien tampoco apretó, y con el defensa uruguayo situado en un segundo plano mandó el misil que reventó la cruceta y entró. Ter Stegen solo pudo acompañarlo con la mirada. Sabía que iba a acabar dentro. Bajó la vista. Supo que era la sentencia.

El Athletic tuvo que levantar dos veces un marcador adverso para ganar la final. «Hemos ido a remolque, pero plasmando un juego bonito. Nos sentimos cómodos». Esta frase describe a la perfección las sensaciones que tenían los rojiblancos frente al equipo que ya no daba tanto miedo como antes. «Lo que propone el míster está cuajando. Somos capaces de muchas cosas», avanzó Williams, quien auguró una buena temporada. Todo ha dado un giro de 180 grados en un par de semanas, en las que los bilbaínos pasaron de la depresión a la euforia. De repente todo ha cobrado sentido y los futbolistas sienten que pueden volar.

El autor del tanto de la victoria no quiso olvidarse del anterior cuerpo técnico. «Esto es un mérito de todos, incluidos Gaizka (Garitano), Patxi (Ferreira) y Juan (Iribarren). Nos han llevado hasta aquí», recordó Williams con mucha elegancia al deriotarra y sus ayudantes. «Es un orgullo para mí ganar esta Supercopa. Tenemos un año bonito por delante. Podemos soñar y conseguir grandes cosas».

El Athletic hizo un planteamiento perfecto, trató de tú a tú al Barcelona y nunca se vino abajo. Los dos golpes de Griezmann, duros, los soportó y se mantuvo de pie. «Fuimos superiores en muchos momentos. Hemos tenido que tirar de garra, de lo que es el Athletic, de no rendirse, de pasión. Sabíamos que todo podía pasar a un partido y tratamos de minimizar sus ocasiones. Hemos sido los justos vencedores», sentenció Williams. Tan acertado como en el remate que queda para la historia.