Undiano dijo no

Los jrojiblancos rodean a Undiano Mallenco mientras consulta al VAR. / Efe

Perjudicado por el árbitro navarro, que le ha privado del gol de la victoria, el Athletic ha tenido que conformarse con el empate ante el Villarreal en un partido que ha controlado pero no ha sabido cerrar

Jon Agiriano
JON AGIRIANO

Desdeñar un empate en el estadio de La Cerámica, un campo gafe para el Athletic, puede ser una equivocación, incluso resultar presuntuoso, pero casi hay que hacerlo tras lo visto este domingo. Ante un Villarreal que ha venido a dar una explicación pormenorizada de las razones que le han hundido en el fondo de la tabla, el equipo de Garitano no ha podido celebrar una victoria que hubiese certificado el final de la crisis. O casi. Digamos que se le ha escapado. Y de mala manera. Dos han sido las razones para esta decepción. La primera, Undiano Mallenco y sus compañeros del VAR, que han anulado injustamente al Athletic el gol de la victoria en el minuto 86. La segunda, un exceso de comodidad y confianza por parte de los rojiblancos. Con ventaja desde el minuto 19, se han sentido tan cómodos, tan seguros de la solidez de su coraza ante la insólita torpeza en el juego de los levantinos, que se han olvidado de poner el matasellos y lo han acabado pagando.

Así las cosas, el partido ha dejado una sensación agridulce. Ha sido positivo ver cómo la tropa de Garitano, que sigue invicto en Liga, confirmaba su solidez competitiva. Este equipo es otro. Sabe a lo que juega, no tiene dudas y se siente fuerte. Quedan algunos defectos y viejas inercias enquistadas que hay que desterrar, pero el cambio ha sido radical. Lo negativo ha sido la falta de instinto -o de valentía- para tumbar al Villarreal más pobre que este cronista recuerda. ¡Qué manera de encadenar errores y complicarse la vida con un fútbol alambicado y absolutamente inocuo! ¡Qué gestos de angustia y desesperación en los jugadores de Luis García Plaza! ¡Cuánto talento deprimido!

1 Villarreal

Asenjo, Mario, Álvaro, Funes Mori, Jaume Costa (Pedraza, m.58), Trigueros, Iborra, Fornals (Chukwueze, m.58), Cazorla, Ekambi y Gerard Moreno (Bacca, m.65).

1 Athletic

Herrerín, Capa, Yeray, Iñigo Martínez, Yuri, Dani García, Beñat (San José, m.73), Córdoba, Muniain, Ibai (Óscar de Marcos, m.76) y Williams (Guruzeta, m.91).

Goles
Goles: 0-1, m.18: Jaume Costa, en propia portería. 1-1, m.71: Ekambi.
Árbitro
: Undiano Mallenco (Comité navarro). Mostró tarjeta amarilla a los locales Funes Mori, Iborra, Mario Gaspar y Álvaro y al visitante Beñat.
Incidencias
: partido de la jornada 20 de la LaLiga Santander disputado en el estadio de La Cerámica ante 17.054 espectadores.

Hablando de depresión hay que referirse a Undiano Mallenco y a sus asistente en las bandas y en la sala de videoarbitraje. Llevábamos tiempo sin sufrir al colegiado navarro, un hombre que, a lo largo de su carrera, una larga trayectoria que el hincha del Athletic despedirá dedicándole el mismo epitafio que José Luis Coll dedicó a Franco - «Que en paz descansemos»-, siempre ha sido muy sensible con el club bilbaíno. Ha sido la suya, sin embargo, una sensibilidad aciaga, tan contraproducente que ha podido confundirse con una particular aversión. Algo querrá decir, por ejemplo, que los rojiblancos no hayan ganado fuera de Euskadi ninguno de los 16 partidos que les ha dirigido este señor.

Lo de est domingo fue un expediente X. Dejemos a un lado que el empate de Ekambi llegó después de que en la anterior jugada Iborra desviara con la mano un disparo de Ibai. El jugador se protegía y esas acciones se pitan unas veces y otras no. ¿Pero el gol de Williams? Si consulta al VAR y en la imagen se demuestra -las imágenes de televisión fueras claras- que no ha habido fuera de juego, ¿por qué no ha dado validez al 1-2? A saber. Un misterio. Y no ha sido el único. ¿Por qué no ha señalado el árbitro pamplonés la clamorosa cesión de Mario a Asenjo en la última jugada del partido? Era un libre indirecto al borde del área pequeña como un casa y se ha quedado en limbo, concretamente en el departamento de incumplimientos de reglamento, sección cobardías.

Desgracia local

El Athletic, que ha estado a punto de adelantarse en el minuto 7 con un remate de Ibai al poste, ha tenido controlado el partido desde el pitido inicial. De ahí la lástima de no haber podido cosechar los tres puntos. La hinchada del estadio de La Cerámica había organizado un recibimiento a su equipo, consciente de la gravedad de su situación, pero no sirvió de nada. Los pupilos de Luis García no han dado una a derechas. La defensa temblaba y por delante futbolistas de clase como Fornals, Trigueros y Gerard han ofrecido sus peores versiones. Sólo Cazorla ha dado un poco de luz a un equipo apagado que, en el minuto 19, ha encajado uno de esos goles que tienen un efecto doblemente desmoralizador. Ha sido como el trompazo de un enfermo al levantarse de la cama. Cuando uno lo está pasando mal, cualquier accidente es como echar leña al fuego de la desgracia. Así lo ha interpretado la afición del Submarino Amarillo, helada tras ver cómo Costa disparaba contra su portería, como si fuera un delantero del Athletic, un centro sin destinatario de Berchiche.

Desde el 0-1 hasta el descanso no ha sucedido nada reseñable. Errores, saltos, coscorrones... Al equipo de Garitano le ha bastado con mantener el orden y la intensidad en los quites -Iñigo Martínez ha vuelto a estar magnífico- para pasar el rato sin el más mínimo contratiempo. Y así ha continuado en la reanudación. El Villarreal daba pena. Por momentos, era inevitable extrañarse ante la inoperancia, incluso vulgaridad, de tantos buenos jugadores. Todo parecía tan fácil que el Athletic ha acabado cayendo, hipnotizado, en la trampa del conformismo. Se ha despertado en el minuto 71 con el gol de Ekambi a pase de Pedraza, que había saltado al campo junto al jovencísimo Chukwueze. Había tiempo para reaccionar, pero el Athletic ha tardado en hacerlo. No ha decidido arriesgar hasta los diez últimos minutos, seguramente tras haber comprobado que el Villarreal seguía siendo la misma calamidad con 1-1 que con 0-1. El gol de la victoria estuvo cerca. Tanto que se consiguió en una bonita jugada por la izquierda entre Córdoba y Berchiche que terminó con Williams empujando el balón a la red. Pero Undiano dijo no.

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