Yeray ha comparecido este miércoles en el 'stage' de Harsewinkel. / Manu cecilio

Lección de vida de Yeray

El central del Athletic muestra su apoyo y cariño a Haller, del Dortmund, a quien acaban de diagnosticar el mismo cáncer que él tuvo en 2016 y lo superó: «Con fuerza, todo pasa»

Robert Basic
ROBERT BASIC Harsewinkel

En diciembre de 2016, la vida de Yeray Álvarez cambió para siempre. Le dijeron que tenía un tumor testicular. Palabra maldita, impronunciable, que le sumió en un mar de lágrimas, tristeza y miedo. Tras derrumbarse y reconstruirse, peleó y ganó. Hubo recaídas de por medio, sesiones de quimio que atacaban el tumor para eliminarlo, náuseas y ganas de vomitar la rabia y gritar al mundo lo injusto que es, pero apretó los dientes y salió adelante. Por eso cuando el Borussia Dortmund anunció el lunes que su jugador Sébastien Haller sufría la misma enfermedad, el central del Athletic no tardó en mostrarle su respaldo y cariño. «El mensaje que le puedo dar es de ánimo. Muchísima gente pasa por un cáncer y no tienen ni la mitad de apoyo que nosotros simplemente por el hecho de ser futbolistas», ha comentado el defensa este miércoles en el 'stage' alemán de Harsewinkel. Hasta allí llegaron los ecos del golpe sufrido por el delantero francés, quien entra ahora en un túnel que el baracaldés recorrió hace seis años. «Todo pasa». Comprobó que al otro lado está la vida y el sol.

Yeray sabe de lo que habla y por eso quiere que Haller le escuche. Después de las lágrimas, las dudas y los miedos, la vida se abre paso. «Quiero transmitirle tranquilidad. Va a estar separado del balón y tiene que tener la mente fuera del fútbol durante cierto tiempo. Pero todo pasa. Con fuerza, apoyándose en su gente y en sus seres queridos saldrá adelante». El futbolista rojiblanco luchó arropado por los suyos, siempre a su lado, al igual que la plantilla del Athletic. Sus compañeros se raparon la cabeza cuando la quimio recorría sus venas y ganaba terreno al cáncer. Aquella imagen del vestuario 'pelado' fue una lección de empatía y solidaridad. Y es justo lo que necesita Haller, poner su vida en manos de la medicina y alimentarse de cariño. El amor también cura. «Yo en su momento tuve el apoyo de un montón de jugadores tanto en activo como retirados. Quizás no le das importancia porque son millones de personas que te dan su respaldo, no cuatro o cinco. Hay que agradecer todos los mensajes. Pero los que tienen que sostenerle son sus familiares, gente con la que pasará la mayor parte del tiempo y la enfermedad».

El central baracaldés recalca que no hay una receta única e infalible para afrontar la batalla contra el tumor. Él hizo su camino, Haller debe encontrar el suyo. Ambos son válidos y deben ser afrontados con valentía y determinación. «Es algo muy personal. Cada uno lo lleva a su manera y le puede venir mejor una cosa u otra», apunta. Yeray receta tranquilidad, una medicina al principio inaccesible para el afectado pero que luego se revela clave en la batalla. «Tiene que apoyarse en sus seres queridos y saber que todo pasa», insiste el defensa. Él lo hizo y salió del túnel, largo y lleno de miedos. Confiar en la ciencia y los recursos disponibles debe conducir al delantero francés hasta la orilla, donde el fútbol seguirá esperándole.

«Te cambia la personalidad»

Mirar la enfermedad a los ojos y vencerla forja carácter. Uno nunca vuelve a ser el mismo. «Te cambia un poco la personalidad, la manera de ver las cosas y la vida. No es algo sencillo de pasar. Haller ya tiene una edad –28 años– para ser maduro, verlas cosas y darse cuenta de que se sale de ello. En nada se sale de ello», insiste Yeray, quien a raíz de lo que le pasó se involucró con la labor de muchas asociaciones dedicadas a la lucha contra el cáncer. Es la manera que tiene de dar las gracias y a la vez contribuir a la causa de la salud y la vida.

Cuando toca enfrentarse a un tumor, la perspectiva cambia y uno sed da cuenta de que es mortal. «Todo el mundo es vulnerable. Nunca sabes cuándo te puede venir algo así. Lo vemos en el día a día con familiares, amigos, gente cercana. Es lo que tiene la vida», avisa Yeray. Y piensa en Haller. Sabe que está un día más cerca de volver a ser futbolista.